Cuello calentito

Desde “arriba, en el desván” lanzaron el reto de hacer un CAL.

Busqué una lana bonita, de esas que no pican y que dan ganas de abrazar y me puse manos a la obra.

El resultado no acabó de gustarme (supongo que mi lana no era tan gruesa como debía), era grande para simplemente entrarlo en la cabeza, pero pequeño para darle una vuelta, así que lo deshice y añadí cadenetas a la vuelta de inicio (quizás demasiadas)

Quedando algo así:

Como se puede ver, es bien gordito y ¡calentito!

¡Y me doy tres vueltas al cuello con él!

Con él, no creo que pueda entrarme algo de frío por el cuello, jeje.

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